Archivo para Septiembre del 2009
El Derecho a la Vida
Publicado por José Martínez | Categorías: Opiniones
Desde que comencé a entrar en la adolescencia, mi papá comenzó a concientizarme en todo lo que respecta la moral, la ética y las responsabilidades. Con respecto al tema sexual, me comentó que estaba bien el querer explorar mi sexualidad, siempre y cuando lo haga con responsabilidad y tomando las precauciones correspondientes para no contraer una enfermedad u ocasionar un embarazo no deseado.
Me inculcó el respeto a la vida, me hizo prometerle que bajo ninguna circunstancia provocaría un aborto de un embarazo no deseado, y así lo hice. Mi hermoso hijo fue producto de un embarazo no programado; yo ganaba poco, no había terminado la universidad, la madre no trabajaba. Lo más fácil hubiese sido interrumpir el embarazo, pues no podíamos traer una criatura al mundo en esas condiciones, pero nunca me pasó por la cabeza esa opción.
La criatura no tiene culpa de la irresponsabilidad de los padres, no tiene derecho a que la suerte de su vida esté en manos de dos personas irresponsables. Cada día que veo a mi hijo, no dejo de dar gracias a Dios por tal bendición al punto de que no me imagino la vida sin él, por eso me da rabia cuando personas toman la cobarde decisión de interrumpir un embarazo simplemente porque no quiero tenerlo.
Ahora bien, una cosa es sacarse un muchacho cada vez que se le venga en gana, y otra cosa es la interrupción del embarazo por asuntos clínicos. Hoy en día por miles de factores que influyen en nuestros organismos (contaminación ambiental, químicos, preservantes de alimentos, estrés, etc.) hay muchas más posibilidades de que el proceso de gestación no sea normal.
Los casos van desde una malformación genética, embarazos de alto riesgo, presión alta en la madre, y miles de factores que afectan la salud de la madre durante el embarazo. Según el artículo 30 de la constitución recién aprobado, también se castiga el aborto en estas situaciones pues es una pena de muerte que no debe aplicarse nunca bajo ningún concepto por preservar el derecho a la vida.
Yo quiero que la Iglesia y los legisladores me expliquen en dónde está el derecho a la vida de una madre que posiblemente tenga dos o tres hijos más, en dónde está el derecho de los niños que pueden quedar huérfanos de madre por salvar una vida que puede correr el mismo riesgo de la madre, pues si ésta muere obviamente la criatura que está gestando muere también.
Esto no es cuestión de política, no es cuestión de religiones (soy Católico, pero en ésta ocasión no estoy de acuerdo con la posición de la Iglesia). Los sacerdotes no se casan ni tienen hijos (y los que los tienen a escondidas los abortan en su mayoría), no tienen familia por lo tanto no debieran tener un voto tan fuerte; los legisladores no paren y solo responden a intereses políticos por lo tanto no debió estar tampoco en sus manos. Debieron de dejar al pueblo, a las mismas madres que se han vuelto en este tipo de situaciones que decidan su destino.
Yo no estoy de acuerdo con la legalización del aborto “comercial” (por así decirlo), pero tampoco estoy de acuerdo en poner en riesgo la vida de una madre para salvar a una criatura o traer al mundo a un feto con malformaciones que al final no va a sobrevivir.
Convivencia
Publicado por José Martínez | Categorías: Opiniones
Por naturaleza el ser humano, al igual que la mayoría de los mamíferos, no puede vivir solo ya que necesita vivir en comunidad. Para vivir en comunidad hay que convivir, y la convivencia entre personas viene amarrada a ciertas reglas o normas que cada quien debe de cumplir para vivir civilizadamente, de lo contrario viviríamos como los animales de la selva los cuales tienen que pelear para defender su territorio y derechos.
Para yo lograr una buena convivencia específicamente en el condominio donde vivo, aplico el principio básico de no hacer a otros lo que pudiera molestarme a mí. De esa manera he logrado de mi parte una buena convivencia hacia mis vecinos respetando sus derechos: estacionándome donde me corresponde, tratar de no pisar fuerte el piso ni dejar que Omar juegue con pelotas y esas cosas para no molestar al apartamento que está debajo, no hablar alto y bajar el volumen de la televisión y la música de domingos a jueves luego de las 9 de la noche, saludando cortésmente a los vecinos si los encuentro en el área común, etc.
Yo hago tremendo esfuerzo en cumplir esto, inclusive llamo la atención en casa cuando alguien inconscientemente pueda estar haciendo algo que molestara a algunos vecinos. Por esta razón, cuando algún vecino viola mis derechos ya sea utilizando mi parqueo o haciendo ruido en horas no adecuadas, me incomodo de mala manera ya que yo soy más que condescendiente. En tiempos anteriores yo solía pasar por alto estas faltas tragándome mi molestia para mantener las buenas relaciones, pero ayer estuve pensando que si yo soy condescendiente con alguien, ¿por qué tengo yo que pasar por alto cuando no se es condescendiente conmigo?
El problema que tenemos en nuestro bello y hermoso país es que todos modificamos las reglas a nuestro antojo, y cuando tú le reclamas a alguien que está en falta éste se molesta en vez de asumir su error. Precisamente ayer martes una vecina tenía un reggaetón a muy alto volumen con el bajo retumbando en mi casa desde las 10 de la noche. Como a las 11 de la noche no cesaba el ruido y con el temor de que despertara a mi hijo quien tenía que levantarse temprano para ir al colegio, le toqué en el intercom y le saludé muy cortésmente para pedirle de favor que bajara un poco el volumen de la música ya que podría despertar al niño, a lo que ella se molestó respondiéndome que mi apartamento estaba muy lejos del suyo, cosa que no era cierto.
Primeramente yo trato de que a mí no se me llame la atención, y cuando lo hacen sabiendo que estoy en falta, normalmente pido disculpas bastante avergonzado y prometiendo tratar de no volver a incurrir la falta; pero lo que he visto en la mayoría es que cuando le notificas que está en falta, se incomodan restregándote en la cara que están en todo su derecho de cometer la falta quedando tú como el indeseable que se atrevió a llamarle la atención.
Sé que cada quien piensa y actúa diferente, y tiene crianza, valores y culturas diferentes; pero aún así, ¿es tan difícil vivir en convivencia?, ¿es tan difícil simplemente respetar las reglas y el derecho ajeno?, ¿es una labor sobrehumana no hacer a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti?
























